martes, 23 de febrero de 2010

EL PRIMER BOTIJO DE LE CORBUSIER, rue Nungesser-et-Coli

A mediados de 1934 el matrimonio Le Corbusier se traslada a las séptima y octava plantas del edificio proyectado por el propio arquitecto en el número 24 de la rue Nungesser-et-Coli (XVIème arrondissement), probablemente motivado por los repetidos comentarios de los perplejos visitantes del apartamento abarrotado de objetos de la rue Jacob que veían como una contradicción el modo de vida de LC y la arquitectura que proyectaba. Así le confía entre lágrimas Madame Le Corbusier a Brassaï, « ¿Puedes imaginártelo, Brassaï? Tenemos que dejar el apartamento de la rue Jacob. Corbu ya estaba harto de todos los comentarios sarcásticos que la gente hacía… quiere vivir en un edificio “le Corbusier”… he ido a verlo. ¡No puedes imaginarte lo que parece! ¡Un hospital, un laboratorio de disecciones! Nunca me acostumbraré».

Curiosamente, en la esta fotografía, tomada desde el interior del apartamento de la rue Nungesser-et-Coli -en la que vemos, en el plano del fondo, a LC e Yvonne Gallis en la terraza- aparece por segunda vez el primer botijo descrito en esta entrada del blog (el recuerdo de los gestos), desplazado en el tiempo y en el espacio. El mismo objeto se posiciona sin embargo de un modo radicalmente opuesto: reposa en el interior de un nicho junto a otros dos objetos.

En torno al botijo aparece una doble capacidad de transformación: la de su evolución con los años y la de la transformación del espacio que lo rodea. Marguerite Yourcenar, en El Tiempo, gran escultor, aludía a una tercera capacidad de transformación: «de todos los cambios causados por el tiempo no hay ninguno que afecte tanto a las estatuas [los objetos, en nuestro caso] como las variaciones del gusto de sus admiradores».

YOURCENAR, Marguerite. «Le temps, ce grand sculpteur». En: Le temps, ce grand sculpteur. Paris: Folio Essais, Éditions Gallimard, 1983.